martes, 22 de abril de 2014

DOS KUARES EN LONDRES: Primer día



Hola a todos. Como ya sabéis, Vidal y yo hemos pasado el fin de semana en Londres -nos fuimos el viernes y llegamos ayer lunes- y la verdad es que nuestra experiencia londinense ha sido más que satisfactoria.
Como en todas las grandes ciudades, las distancias se multiplican y la gente abunda por doquier, a lo que hay que añadir la cantidad de turistas que, como nosotros, estaban visitando la capital inglesa –por cierto, multitud de españoles-; a pesar de ello, todo en Londres fluye sin el más mínimo atasco o aglomeración, pues es un lugar donde cada actividad está perfectamente organizada y controlada. Esto se complementa perfectamente con la majestuosidad de una ciudad limpia, pulcra y tan cuidada que no vimos ni un solo rincón deteriorado, sucio o con pintadas y, muchos menos, los monumentos. Con respecto a los habitantes de esta gran urbe, lo que me han transmitido en estos escasos días es que es gente tranquila, muy cívica y educada, sin olvidar que detestan y evitan a toda costa los tumultos (nos cerraron una boca de metro durante horas cuando detectaron que estaba siendo utilizada por demasiados usuarios, de manera que permitían a la gente salir, pero no entrar hasta que la muchedumbre se disipara. Lo mismo hicieron con un baño del aeropuerto al ver que había demasiada gente dentro).
Nuestro hotel, el Park Plaza –fantástico- estaba situado a escasos metros del Big Ben, así que este famoso reloj fue lo primero que vimos. Para todo lo demás, nos hemos movido principalmente en metro, aunque también hemos caminado mucho, pues es la mejor manera de contemplar y disfrutar del lugar. El único inconveniente de Londres es que es una ciudad carísima, cosa que queda un poco compensada por el maravilloso hecho de que sus dos museos más importantes tanto a nivel nacional como internacional, el British Museum y la National Gallery, son completamente gratis.  

Comenzamos el primer día visitando todo lo que, como ya he dicho, teníamos al lado del hotel, es decir, el Palacio de Westminster o Parlamento del Reino Unido, en uno de cuyos extremos se alza la torre del Big Ben –ya sabéis que en realidad este es el nombre que recibe la enorme campana de muchas toneladas que se halla en su interior-; el Támesis y The Eye (esta última es una imponente noria que ofrece una vista panorámica de todo Londres y en la cual se ha de permanecer 45 minutos, pues es lo que tarda en dar una vuelta entera. No nos llamaba excesivamente la atención). Después de recorrer la mencionada zona, nos dirigimos hacia uno de los lugares que más ilusión me hacía ver, el British Museum. Este museo –impactante desde que divisas su exterior y zona de acceso- contiene colecciones que abarcan la arqueología, la historia, el arte y la etnografía de las diferentes culturas que forman nuestro mundo: Grecia y Roma, Egipto, Japón y Oriente, Europa, América… Ya podéis imaginar cuál es su extensión, inabarcable en una sola mañana, así que nuestra selección se centró en Egipto y –cómo no- las antiguas Grecia y Roma. Con respecto a estas últimas, es difícil describir la multitud de objetos relacionados con todos los aspectos englobados por estas culturas que allí se encontraban expuestos. Aún así, es necesario destacar, en primer lugar, el Monumento a las Nereidas, un monumento funerario (templo-tumba) del siglo V a.C, perteneciente a una ciudad de Asia Menor (actual Turquía). Se denomina así porque entre sus columnas colocaron estatuas de las Nereidas, las hijas de Nereo, una divinidad mitológica marina. Y en segundo lugar, hay que mencionar la galería del Partenón, donde se te entrecorta la respiración al situarte frente a multitud de estatuas que formaron parte del famoso templo dedicado a la diosa Atenea en la Acrópolis de Atenas, el Partenón.  De igual modo se me paralizó el pulso al contemplar a una Cariátide, una de les columnas con forma femenina que sostienen el Erecteion, otro templo también ubicado en la Acrópolis de Atenas.  En cuanto a Egipto, tuvimos el privilegio de observar la ilustre Piedra Rosetta. Esta piedra forma parte de una inscripción expresada en tres escrituras distintas: primero, la jeroglífica del Antiguo Egipto; segundo, la demótica (última etapa del Antiguo Egipto); y, por último,  la del griego antiguo. Esta circunstancia ha sido fundamental par poder descifrar la escritura jeroglífica gracias al demótico y, sobre todo, a la lengua griega.  La piedra data del siglo II a.C, período helenístico de la civilización egipcia. En esta sección, pudimos contemplar multitud de momias, incluida la de la famosa Cleopatra.
Después de comer y aprovechando que hacía un soleado y estupendo día, continuamos haciendo turismo por los sitios más emblemáticos de la ciudad. Desde Picadilly Circus y Oxford Street, repleta de tiendas y diferentes comercios, llegamos a la plaza de Waterloo, tras la cual nos dirigimos al Buckingham Palace, residencia de la familia real. Es este un lugar precioso, rodeado de unos maravillosos y perfectamente cuidados jardines, donde vimos a algunos miembros de la guardia real. Junto a este lugar, se encuentra uno de los tres grandes parques de la ciudad, St. James Park, por el que no desaprovechamos la oportunidad de pasear. Acabamos el día en Trafalgar Square, una amplísima plaza presidida por la estatua del almirante Nelson y rodeada por la impresionante entrada a la National Gallery, la estatuta de un portentoso gallo azul y  la iglesia de San Martín. De vuelta al hotel, pasamos por la famosa Downing Street, calle cerrada a cal y canto y protegida por fuertes medidas de seguridad  donde se encuentra la residencia del Primer Ministro, y, antes de subir a la habitación, volvimos a disfrutar del Big Ben y del Támesis –esta vez con la puesta de sol-.

(Continuará)











































martes, 8 de abril de 2014

SAINT EMILION, DE VUELTA A ESPAÑA.


 Después de nuestra visita a los restos de la  tétrica Oradours pasamos por un supermercado donde compramos carbón y carne dispuestos a estrenar la barbacoa una de las noches que nos quedaban.
Hacia el sur llegamos a través de unos bosques y prados maravillosos hasta Saint Emilion, en el condado de Burdeos.
Se trata de una ciudad de origen prehistórico, patrimonio de la Humanidad, con numerosas ruinas e iglesias románicas a lo largo de sus calles estrechas y empinadas que parecen formar un anfiteatro.
Sin duda, su gran monumento la ermita monolítica. Emilion era un celta, primer druida cristianizado, que adopta como ermita el nicho de una fuente que convierte en una impresionante ermita.
Los romanos comenzaron en el siglo II a plantar viñas convirtiéndose actualmente en un pueblo de poco mas de 2000 habitantes donde subsisten más de 40 bodegas.


Y acompañándonos dos expertos bodegueros no íbamos a perder la ocasión de visitar sus calles.
Las viñas y caserios que rodeaban el pueblo eran impresionantes , muy diferentes a las viñas de nuestra campiña, mucho más bajas.


 Tras un improvisado almuerzo a pie de carretera entramos en el pueblo buscando dónde aparcar las 3 autocaravanas. Paseamos tranquilamente por aquellas calles bajo un amenazante cielo gris.
 Se sucedían puerta a puerta las tiendas de licores y vinos de la zona. Los chicos se adentraron en una de ellas y les sirvieron una enorme copa de vino mientras Isabel se decantaba por una botella de auténtico champan francés, de color rosa para más inri, que espera en la nevera de la peña una buena ocasión para descorcharla. Isabel esta Semana Santa esa botella viaja con nosotras y daremos buena cuenta de ella entre brindis por buenos deseos.

 Los chicos compraron también unas cepas de vino de la zonas, no se si habrán pillado en nuestra tierra albariza, buena combinación sin duda el vino francés y la sal de la tierra de Jerez.



 Los peques se acercaron para hacerse la foto con un falso perro bulldog de color rojo cuando apareció otro vivito y coleando.
Al volver una de las calles leimos un cartel donde ponía " fabrique de macaroons" , más claro agua, podíamos ir a visitar una artesanal fábrica de macarrones. El chasco llegó cuando al acercarnos a la puerta nos ofrecieron probar el producto y se trataba de los famosos, aunque hasta entonces desconocidos para nosotros, macaroons unos exquisitos dulces hechos con clara de huevos y almendras, que gustaron mucho a todos en casa la verdad, la cajita voló.


















 En esta tienda vimos botellas marcadas con un precio en el que costaba poner el punto. No sabíamos si vendían la botella o el local completo. Vamos como para entrar y caer una botellita sin querer.


 Al salir del pueblo camino de las caravanas comenzó a chispear y pasó entonces a nuestro lado una caravana de coches de época, como ya llevaba la cámara en el bolso, para evitar que se mojara tardé en reaccionar y sólo pude plasmar los últimos mucho menos impresionantes y llamativos que los que pasaron en primer lugar.

 Y caminito a España, pusimos rumbo hasta San Sebastian, espero terminar la ruta antes de irnos de Semana Santa para que no se me acumule el trabajo. Por cierto, una pregunta  ¿alguien más en ese viaje llevaba cámara? No, si no es por nada. Un beso a tod@s.