Sobre las 5 llegamos a Versalles. He de confesar que me sorprendió porque no esperaba que todo esto estuviese en el centro de una ciudad. Creía que encontraríamos los jardines y palacios en medio del campo y no entre calles, edificios, plazas y semáforos. Después de un desesperado aviso por los walkis antes de perdernos quedamos en la puerta de entrada y poco a poco fuimos llegando, aparcar 3 caravanas en una ciudad no es tarea fácil. Al ver la puerta dorada los chicos quedaron asombrados. Quique no dejaba de preguntar, "¿pero es de oro?", me ha salido muy pesetero. No pudimos acceder al palacio porque las puertas estaban todas cerradas y doy fe, porque probé en todos los picaportes que iba encontrando. Tras unos paseos rodeando el palacio cruzamos un arco y allí estaban los impresionantesjardines y las fuentes.
Datos curiosos:
Versalles fue capital de
Francia y ahora un rico suburbio de Paris. Alli se trasladaron la Corte y el
Gobierno en tiempos de Luis XIV y Luis XV, ambos murieron allí. Inglaterra
reconoció Versalles la independencia de los EEUU en el año 1783, se produjo la
unificación del II Reich en 1871 y se firmó el tratado de Versalles en 1919,
por el que se puso fin a la Primera Guerra Mundial.
El palacio de Versalles
cuenta con 700 estancias, 2.513 ventanas, 352 chimeneas (1.252 durante el
Antiguo Régimen), 67 escaleras, 483 espejos, 20 Km. de caminos, 200.000 árboles,
372 estátuas y 55 estanques con 600 sustidores.. La superficie total es de
67.121 m² de los cuales 50.000 están abiertos al público.
Los niños aprovecharon para estirar las piernas por los numerosos laberintos y disfrutaron de lo lindo en las fuentes y embarcadero repletas de peces y patitos. Una guiri estaba muy preocupada al ver a los peques acercándose al borde del agua y se acercó alarmada diciéndoles: " it is very deep!!, be careful". Eso no les frenó, temíamos tener que sacar a uno de ellos del fondo.
Tras un relajante paseo nos fuimos dirección Eurodisney. Aún no habíamos decidido si pasar la noche en el arcén de la entrada del parque o en alguna gasolinera cercana. Una enorme y desesperante caravana de coches transformó los escasos 50 kilómetros en un par de horas por lo que al final paramos a 10 kilómetros del parque en un área de servicios de autopista, volvíamos a desafiar la suerte. Montamos el chiringuito y ni siquiera el frío nos evitó hacer planes de velada distendida pero .... en la próxima entrada la cruda realidad.