Una de mis formas de ocio
preferidas es el cine. Acomodarte en la sala y esperar que se apaguen las luces
para adentrarte en una historia ajena protagonizada por personajes ajenos, para
dejarte llevar hacia un mundo de ficción
donde todo es posible: es realmente una buena manera de olvidarte por un rato
de ti mismo, del mundo y de los problemas, y de centrarte solo en ser
espectador.
Considero todo un lujo que un
pueblo pequeño cuente con una sala de cine y me alegra muchísimo que nuestro
pueblo sea uno de los que gozan de este privilegio.
En el año 1929, el Teatro España
–que así se llama- abrió sus puertas por primera vez cuando tres vecinos de Santa
Eulalia pusieron en marcha un centro que durante muchísimas décadas sería el
único cine de la localidad. Es este, por tanto, el lugar donde Vidal, siendo
niño, asistió a sus primeras proyecciones en pantalla grande. Se cerró a
comienzos de los años 90 y tiempo después, concretamente en el 2007, el
Ayuntamiento adquirió este espacio con el objetivo de restaurarlo y ponerlo a
punto para que pudiera acoger de nuevo al público con películas, ciclos de cine
en versión original subtitulada, obras de teatro, documentales, conciertos de
música clásica, etc. La redecoración ha sido todo un acierto, pues han
conseguido dar forma a un cine pequeño, coqueto y acogedor. A Vidal y a mí nos
gusta muchísimo. Aquí os dejo fotos antiguas del cine original junto a las que
hicimos hace un par de semanas, cuando fuimos a ver Amour, el largometraje que ganó el Óscar a la mejor película de
habla no inglesa. Os la recomiendo. Un beso.


















